11 octubre 2007

La Roca Fatal

"Se hallaba próxima a partir con rumbo al sur la división naval, compuesta por el Huáscar, la Independencia y algunos transportes. La expedición conducía dos mil hombres de las tres armas, refuerzos para engrosar el ejército que, en el transcurso de brevísimo tiempo, debía abatir sus banderas en San Fransisco y cubrirse de gloria en Tarapacá.

En el Huáscar va Grau, en la Independencia va Moore; Grau, que morirá cumpliendo su deber; Moore, que tambien sucumbirá en un combate tan glorioso como el de Angamos, expiando una culpa ajena, tal vez la de algún timonel traidor. En alguno de los otros buques va el Presidente Prado, con sus dos mil soldados, para los cuales se abrirán otras tantas tumbas en los campos de batalla.

Esas naves llevan la esperanza de un pueblo. ¿Regresarán? No regresarán. Bañara sangre generosa la cubierta de todas, alguna se hundirá en las aguas, para no reaparecer sino en la memoria de los patriotas; alguna pasará a manos del enemigo: en lo más alto de sus mástiles ondeará la bandera vencedora para ser el recuerdo vivo de la afrenta, para mantener el odio pueblo a pueblo, para que esté siempre lista en los labios la maldición que toda víctima viril debe lanzar a su verdugo, desde que el sol aparece sobre las altas cumbres hasta que se oculta en el confín lejano de los mares."


Extracto de "La Roca Fatal" - "Nuestros Héroes", Victor Mantilla, 1903

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