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17 septiembre 2009

65 años de Market Garden

Hoy se cumple otra enfermeride: los 65 años de la Operacion Market Garden, la mayor operacion aerotransportada de la historia. Y la última gran victoria táctica del Ejercito Alemán. La ocupación se planeaba hacer con fuerzas aerotransportadas combinadas con unidades blindadas terrestres. Una vez ocupados estos puentes, se crearía un corredor a través del cual las fuerzas aliadas podrían cruzar el río Rhin, la última barrera natural antes de entrar en Alemania. El alcance de la Operación Market Garden la hace comparable con el desembarco de Normandía. Si era exitosa podia dar el golpe definitivo a Alemania que pusiera fin a la guerra en 1944.




Los aliados consiguieron tomar exitosamente los primeros puentes e irrumpir y liberar parte de los Paises Bajos, pero el resultado global de la Operación fue un rotundo fracaso, al no poder ocupar el puente final en Arnhem. El Rhin, y Alemania, quedaban fuera del alcance. La contraofensiva alemana destruyó la 1ª División Aerotransportada Británica, además de causar más bajas en los Aliados que las que tuvieron durante la invasión de Normandía. La derrota aliada es considerada la última de las grandes victorias tácticas del Tercer Reich en la campaña occidental y alargó la guerra en Europa casi un año más. 



30 agosto 2009

De paseo por Yungay

Durante mis vacaciones de invierno de este año, tuve tiempo para darme una vuelta por Huaraz y el Callejón de Huaylas y disfrutar de sus paisajes, sus costumbres, su comida y su gente. También tuve la oportunidad de visitar el santuario de Yungay y el lugar histórico del cerro Pan de Azúcar, el suelo sagrado de la confederación peruano-boliviana del mariscal Santa Cruz.

El valle de Yungay, en el Callejón de Huaylas:



El cerro Pan de Azúcar, lugar histórico. Desde hace 170 años, tumba de la confederación peruano-boliviana.



Sobre la Batalla de Yungay:

20 enero 2009

Yungay, el ocaso de la Confederacion

Bueno, casi se me olvida la fecha, hoy se conmemora un año mas de la caída de uno de los pocos proyectos de integracion sudamericana. Derrotada la Republica Federal Centroamericana de Mozarán por los impacables intereses anglosajones del norte. Desmembrada la Gran Colombia de Bolivar por fracciones internas y egoismo individual. Y finalmente la destrucción de la Confederación Peruano-Boliviana en los campos de Yungay por el fraccionamiento y las eternas peleas de un Norte temeroso de perder su poder y un Sur con ganas de reunificarse, unido a la envidia, la tensión y el miedo entre sus vecinos.

Hace un año ya postee algo al respecto de éste dia:
http://arqueohistoria.blogspot.com/2008/01/la-batalla-de-yungay.html

Ahí hay pequeños extractos de un articulo que publique en su dia en un foro de historia militar:
http://www.elgrancapitan.org/portal/index.php/articulos/historia-militar/903-la-batalla-de-yungay

Reservaré este espacio para el busto del Mariscal Santa Cruz


06 enero 2009

La leyenda de Von Lettow y los askaris alemanes (II)

Continuación del artículo: "La leyenda de Von Lettow y los askaris alemanes" de "Harry Flashman" del foro El Gran Capitan (ver link al final del post). Para leer el comienzo del artículo haga click aquí.

IV. La batalla de Tanga.



Tan pronto como empezó la contienda en Europa, Von Lettow tuvo que acantonar a sus askaris en diversas zonas de las fronteras para prevenir infiltraciones británicas y belgas una vez que, como queda dicho, los aliados se negaron a declarar neutrales los territorios africanos contribuyendo, de este modo, a extender un poco más la destrucción bélica, si bien tenían la buena razón de ambicionar la posesión de Dahomey, Camerún y Tanganika.

En el caso que nos ocupa, Londres dispuso que una fuerza expedicionaria al mando del general Edward Aitken partiera de la India para atacar Tanganika. Se dispuso que el desembarco tendría lugar al norte de Dar es Salaam, en una ciudad que ha dado nombre a una de las más importantes contribuciones del siglo XX a la felicidad de la humanidad: Tanga.

La operación era sencilla: ocho mil hombres entre oficiales británicos y soldados indios y gurkhas –la doctrina militar británica no era muy favorable al uso de soldados africanos, al los que consideraban poco capaces pese a los problemas que les habían dado los zulúes en Sudáfrica. Los indios, en cambio, estaban mucho más contrastados-, para enfrentarse a la menguada tropa de Von Lettow, que como hemos dicho había tenido que enviar diversos contingentes de su fuerza a zonas fronterizas, en especial al Kilimanjaro.

Los británicos, sin embargo, no contaban con tres factores: la pericia del desconocido Von Lettow-Vorbeck, el valor de sus tropas y la incompetencia de Aitken, perteneciente a esa especie de generales ingleses que causaron a su ejército más pérdidas que el enemigo. Los barcos ingleses llegaron frente a Tanga en 2 de noviembre de 1914 y desembarcaron a sus primeros hombres, que fueron recibidos a tiros por los askaris. Sin embargo, dado que sus fuerzas eran escasas y los atacantes estaban protegidos por la artillería naval, se retiraron y durante dos días Aitken desembarcó su material.

Lettow, sin embargo, se había apresurado en llegar, acompañado de los pocos askaris que pudo retirar del norte y el Kilimanjaro. Él mismo, en bicicleta y con el rostro ennegrecido, entró en Tanga acercándose sin problemas a las líneas británicas. Comprobó que los suyos estaban en inferioridad numérica de cuatro a uno.

El 6 de noviembre, los británicos comenzaron su avance hacia Tanga. Los askaris, parapetados en las hierbas altas y maizales del camino, disparaban a placer contra ellos pero Aitken dio orden de no romper la formación. Llegaron a Tanga con graves pérdidas, conquistaron los edificios principales y Aitken dio una orden clave: ordenó preparar el champán.

En ese momento, los askaris salieron de los maizales gritando, disparando y finalmente cargando a la bayoneta contra los indios y gurkhas, que les seguían superando enormemente en número. Sorprendidos, huyeron en desbandada hacia las playas mientras Aitken, temiendo un segundo ataque con 'las reservas', les siguió sin saber que en aquel ataque suicida habían participado todos los askaris y oficiales con los que contaba Von Lettow. Perseguidos por los insultos de los askaris ('insectos' les llamaban, un grave insulto en swahili) se refugiaron de nuevo bajo el tiro de la artillería naval.

Los askaris tomaron posiciones para mantenerlos en la playa bajo el fuego de sus fusiles y ametralladoras, de tal forma que al día siguiente Aitken tuvo que ordenar el reembarque urgentemente. Había perdido trescientos hombres entre muertos y heridos, dejaba cuatrocientos prisioneros y, lo más importante, todo el material desembarcado: un millar de fusiles, dieciséis ametralladoras, medio millón de cartuchos, teléfonos de campaña y equipos de comunicaciones y gran cantidad de uniformes. Von Lettow ya tenía material para librar su guerra.

En cuanto a Aitken, fue degradado. Dicen quienes le conocieron que bastaba que oyera el nombre de Von Lettow para sumirse en la depresión. No sería el único. Poco después, cuando los británicos suponían a Von Lettow aún en Tanga (es decir, en la costa ), otra tropa británica atacó por la zona del Kilimanjaro... para encontrarse que los askaris se habían desplazado con una tremenda rapidez, y fueron igualmente rechazados. En 18 de enero de 1915, en Jassin, los aliados decidieron posponer sus planes para la conquista de Tanganika en favor de objetivos más asequibles.

V. El ejército fantasma

Una vez conquistadas todas las colonias alemanas de Africa (Namibia, Camerún,. Togo…), volvieron de nuevo su vista hacia el Oriente. En 1916, los británicos planificaron una operación a gran escala para expulsar a Von Lettow, sabedores además de que de este modo podrían enviar una gran cantidad de recursos a la guerra europea. Un ataque combinado de británicos, belgas, franceses, sudafricanos y después de que entraran en guerra, portugueses, entraría en Tanganika desde todas partes. Lettow, a todo esto, no había podido recibir suministros desde el Reich, de tal forma que se había dedicado a seguir preparando a sus askaris, aunque no sumaban más allá de diez mil. Enfrentados ambos ejércitos finalmente en Jassin, donde a pesar de la victoria había tenido muchas pérdidas irreemplazables, Von Lettow se había convencido de que no podía soportar una campaña convencional, con lo que había decidido pasar a la guerrilla cuando se viera acosado.

Durante dos años, Von Lettow y sus askaris fueron la pesadilla del sudafricano general Smuts. Poco a poco, fueron cayendo en manos aliadas Tanga, la región del Kilimanjaro y el lago Victoria, Bagamoyo y Dar es Salaam. En todos los casos, sin apenas resistencia.

Von Lettow había desaparecido. Sus askaris vagaban por la sabana, apareciendo en el lugar más inesperado, desplazándose con enorme rapidez y tomando del enemigo todos sus suministros. Lettow sabía que su única esperanza era mantener en Africa un número importante de enemigos, evitando que pasaran a los campos de batalla europeos y consiguió que Smuts tuviera a su cargo a trescientos mil para cazar a los diez mil askaris con los que llegó a contar.

No lo consiguieron. Contra él lucharon cientro treinta generales. Causó al enemigo muchísimas veces más bajas que las que sus fuerzas sufrieron pero, al no tratarse de una guerra especialmente cruenta, lo más importante fueron las ingentes pérdidas de material que causó a los aliados. Aparte de lo que destruía, sus tropas estaban equipadas con material tomado al enemigo con una excepción importante: cuando el crucero alemán Königsberg, destinado a la lucha en corso en el Indico, se vio acosado por la Royal Navy en el río Rufigi en 1916, sus hombres evitaron su completa destrucción recuperando sus cañones, para los que construyeron cureñas y usaron como artillería de tierra. En 1915, por cierto, los británicos ocuparon la isla de Mafia, frente a la costa, para dar cobertura a los barcos que cazarían al Konisgberg. Para el desembarco precisaron no menos de seis compañías (aprox. 250 hombres) contra una defensa de veinte askaris y dos oficiales alemanes.

Las tropas aliadas pensaban que sus askaris estaban protegidas por un algún tipo de hechizo. Cuando Smuts tomaba Dar es Salaam, los askaris amenazaban Nairobi. Cuando se les buscaba en el interior de Kenia, aparecían en Mozambique. Cruzaban a pie los desiertos y bebían orina cuando escaseaba el agua. Cazaban su comida y comieron carne de hipopótamo, serpiente y modo y cuando se acabaron las medicinas 'europeas' recurrieron a la tradicional africana, además de arreglar sus ya maltrechos uniformes con lo que encontraban a mano. Y sin embargo, las poblaciones nativas, que preferían el dominio alemán al británico, no apoyaron al invasor ni desertó un solo askari.

Aquella guerra, además, era 'caballerosa'. No hubo bombardeos, ni trincheras ni gases axfisiantes. Tras los asaltos a tiros y bayonetazos, no había ensañamiento con el enemigo derrotado. Los prisioneros aliados eran liberados bajo palabra de no volver a combatir. Cuando Von Lettow fue condecorado con la Cruz de Hierro con las máximas distinciones la noticia le llegó con un emisario de Smuts, que le transmitió su felicitación. Se dice que en varias ocasiones se concertaron conferencias entre mandos de ambos bandos, pero quizá no sea más que una leyenda porque no hay referencias claras de lugar y fecha.

En octubre de 1917 los aliados consiguieron por fin localizar a los askaris y obligarlos a una batalla convencional. Se enfrentaron en el paraje de Mahiwa, sufriendo los askaris un centenar de bajas. Los aliados perdieron a 1.600 hombres y tuvieron que dejar escapar de nuevo a los ‘alemanes’.

El 9 de noviembre de 1918, los askaris alcanzaban la ciudad de Kasama, en Zimbabue y el 13 completaban su conquista. Dos días antes, Alemania se rendía en Europa. Le llegaron noticias del armisticio, pero no estuvo seguro hasta que capturó a un mensajero aliado que llevaba noticias que lo confirmaban. Von Lettow dio a cada uno de sus hombres un certificado que avalaba su pertenencia al ejército alemán (esto tendría su importancia), los licenció y mandó emisarios al enemigo que había puesto en fuga, anunciando su disposición a rendirse.

Cuentan testigos que el general sudafricano Van Deventer, que recibió la rendición en Abercom (Zimbabue), parecía bastante incómodo. Von Lettow se constituyó prisionero con 155 de los 218 oficiales que habían iniciado la guerra (sus askaris sufrieron también pocas bajas, aunque no se pudo comprobar al haberlos dispersado) y entregó treinta ametralladoras británicas, miles de fusiles belgas y británicos, una batería antiaérea portuguesa, varios obuses y morteros belgas y cientos de cajas de munición aliadas. De su armamento original quedaban siete ametralladoras y algunos fusiles. Todas sus tropas, además, estaban vestidas con uniformes enemigos modificados.

VI. Derrota, gloria y abandono.

Von Lettow-Vorbeck fue liberado y volvió a Alemania con sus oficiales. Su trayecto hasta Dar es Salaam fue un paseo triunfal, jaleado por multitudes de colonos alemanes pero también de nativos que lo consideraban un héroe legendario que había conducido a sus guerreros a la victoria. En Alemania desfiló con sus oficiales por la Unter den Linden como el único general victorioso e invicto de la guerra y después abandonó el ejército estableciéndose en Hamburgo.



El turbulento panorama político de la República de Weimar también le arrastró en su torbellino. Conservador convencido, cuando se produjo la insurreción comunista de los espartaquistas se puso al frente de los Freikorps paramilitares de ultraderecha en Hamburgo y dirigió la represión de la sublevación. Hay que decir que con bastantes muertos. Parece ser que también apoyó el ‘putsch Kapp’, también de extrema derecha contra el gobierno de Baviera, por lo que tuvo que dejar el ejército. En ese intento de golpe de estado participaron personajes que luego intervendrían en el posterior de Hitler, y bastantes miembros de lo que luego serían las SA.

Sin embargo, Von Lettow no simpatizó con el nazismo (posiblemente porque sus vivencias africanas le hubieran hecho inmune a las proclamas racistas de Hitler) y formó un partido conservador que trató de oponerse al totalitarismo nacionalsocialista, siendo diputado en el Reichstag. Cuando este llegó al poder se retiró de la vida política.

Hitler, no obstante, trató de captarle para su movimiento y le ofreció el apetitoso puesto de embajador en Gran Bretaña. Cuenta algún biógrafo que mandó a Hitler, literalmente, a la mierda. El Führer montó en cólera pero no se atrevió a proceder contra aquel héroe popular. Se le dio un rango militar honorífico y se le olvidó.

Uno de sus oficiales, Theodore Von Hippel, se mantuvo en activo en la Reichswehr y, de acuerdo a lo aprendido en Africa, impulsó la doctrina de las operaciones especiales en el ejército alemán. Se le recuerda como creador de los Comandos de Brandeburgo. Su cuerpo no gozaba de demasiada popularidad entre los altos jerarcas del partido porque no excluía a los no arios, pese a ser una unidad de élite. Más bien los prefería cuando se trataba de realizar acciones contra enemigos que no lo eran.

Von Lettow-Vorbeck pasó la Segunda Guerra Mundial en el ostracismo, en Hamburgo, bajo los bombardeos. Dos de sus hijos murieron en el frente y al acabar la contienda estaba en la indigencia (tenía, recordemos, setenta y cinco años). La salvación le vino, increíble para los usos y costumbres del siglo XX, de sus antiguos enemigos, los británicos, pues su viejo y caballeroso rival, Jan Smuts, consiguó una pensión británica para él.

VII. La vuelta a Africa

Von Lettow volvió a Africa en 1953, invitado de nuevo por Smuts. En su camino a Ciudad del Cabo quiso pasar por última vez por Dar es Salaam, donde el gobierno colonial iba a recibirle con los máximos honores.

El día de la llegada de von Lettow los británicos repararon en un grupo de ancianos situados en la primera fila del público. Eran apenas una docena, pero cuando el viejo general pisaba de nuevo la tierra de Tanganika, rompieron la barrera de protección, se plantaron ante él y se hincaron de rodillas antes de ponerse en pie y saludar militarmente. Eran supervivientes de la Schutztruppe, y que de ese modo volvían a cumplir la promesa de estar siempre junto a su general como estipulaba su himno, 'Haya Safari', cuya letra cantaban oficiales y soldados en swahili. Von Lettow los abrazó y luego desfilaron por el muelle cantando 'Haya Safari'. Fueron su guardia de honor durante toda su visita.

Von Lettow murió, casi centenario, en 1964, después de conseguir que el Bundestag aprobase por fin pagar los sueldos y pensiones atrasadas a sus soldados. A tal fin se desplazó una delegación alemana provista de fondos a la ahora independiente Tanzania y dado que ni ellos ni el estado sabían muy bien como articular el cobro, convocaron mediante anuncios a todos los supervivientes.

El día del cobro se presentaron unos trescientos ancianos, pero muy pocos conservaban el documento que les extendió Von Lettow. Como a la minuciosidad alemana repugnaba tanto que alguien que mereciera la pensión quedase sin ella como que la cobrase algún intruso, pensaron en un medio de control.

Un funcionario alemán una feliz idea. Entregó a cada anciano un bastón y, seguidamente, les ordenó en alemán formar, presentar armas, marchar, apuntar... Ni uno solo había olvidado la instrucción recibida cincuenta años atrás y ningún intruso había osado hacerse pasar por uno de aquellos que seguían siendo reverenciados como héroes. Las pensiones fueron pagadas (una auténtica fortuna para cada uno) y Lettow pudo, por fin, cumplir su última deuda con sus soldados.

Se dice que hasta hace algunos años aún podía encontrarse en Tanzania a algún anciano que se presentaba orgullosamente diciendo: 'Mimi ni askari mdaichi'.Es decir: 'Soy un soldado alemán'.

Fuente: "La leyenda de Von Lettow y los askaris" - El Gran Capitán.

04 enero 2009

La leyenda de Von Lettow y los askaris alemanes

Hace mucho tiempo ya que quería rendirle un pequeño tributo a un artículo que el compañero "Harry Flashman"  (ver link al final del post) escribió hace mucho en el gran portal de Historia Militar, El Gran Capitán. Es un gran artículo y probablemente me tome mas de una entrada publicarlo todo, pero valdrá la pena.

El África Oriental Alemana fue un frente secundario en la Gran Guerra. El coronel y luego general Paul-Emil Von Lettow-Vorbeck, un jefe militar casi desconocido por el gran público. Los askaris zulúes, poco más de diez mil. Pero todos juntos protagonizaron una de las más fascinantes hazañas militares de todos los tiempos. Que se sepa, ningún otro ejército vencedor ha convocado nunca al derrotado para rendirse a él con armas y bagajes. La última 'guerra de caballeros' se libró en el África de las grandes extensiones, la naturaleza majestuosa y salvaje, los nativos misteriosos y la eterna fascinación que ejerce sobre el hombre blanco.

I. El modelo alemán

Esta historia comienza cuando en los tiempos del reparto colonial de África Alemania llega a tiempo de hacerse con las últimas migajas: como territorios principales se quedan con Camerún y Tanganika, la actual Tanzania (nombre que simboliza la unión entre Zanzíbar y Tanganika), donde años más tarde tendría lugar la historia de Von Lettow y sus soldados, que durante la I Guerra Mundial derrotarían en toda la línea a los aliados, de tal forma que al producirse la rendición alemana en Europa se dio en África el extraño caso de que el ejército que nunca fue vencido se rindiera al ejército que nunca había ganado.

La colonización alemana tenía un problema añadido al de las resistencias nativas: La región era una base fundamental de los traficantes de esclavos árabes, que cazaban allí a sus víctimas o las compraban a sus soberanos en la zona o en la próxima Uganda. La llegada de los alemanes y su Compañía comercial supuso para ellos un duro golpe, de tal forma que comenzaron a movilizar a todos los soberanos musulmanes de la zona. El rey Bushuri y otros juraron ante el Corán echar al mar a los europeos y llegaron a las proximidades de Dar es Salaam. Hubo víctimas europeas y Bismarck convocó a su despacho al comandante Von Wissman y le dio una sola orden: "Vaya a Africa y aplaste a quien se resista". El sultán no se resistió después de que cinco buques de guerra alemanes colocasen su palacio bajo el tiro de sus cañones el 7 de agosto de 1885.

Von Wissman formó en Dar es Salaam una tropa formada por sesenta oficiales alemanes y dos mil soldados nativos, la mayoría sudaneses (acto de inteligencia, dado que sus enemigos eran de etnia zulú, y de este modo podía aprovechar las rivalidades locales. Igual hizo Cortés en México. Sólo ahora, en la hermana república, se comienza a reconocer que a los aztecas no les derrotaron doscientos españoles, sino doscientos españoles y doscientos mil toltecas y demás pueblos oprimidos por los aztecas, pero no divaguemos...). El rey Bushuri acabó ahorcado.

Cuando los alemanes llegaron al interior los wahehe, zulúes, se sublevaron. En un grave error de cálculo, los alemanes destacaron a trescientos soldados al mando de varios oficiales germanos, que en Iringa vivieron su Little Big Horn: murieron todos tras haber agotado sus municiones....

Las rebeliones fueron intermitentes hasta que en 1905 estalló la revuelta general de los maji-maji. Exasperados por el trabajo forzado, la rapacidad de los funcionarios y la brutalidad de capataces y militares blancos, el sur de Tanganika se sublevó. Los rebeldes tomaban una mezcla milagrosa formada por agua, aceite de ricino, agua, maiz y pólvora que, según sus hechiceros, hacía disolverse las balas al entrar en el cuerpo, y en la que no perdieron la fe aún comprobando que no siempre funcionaba. La revuelta se extendió y murieron bastantes alemanes, incluidos altos militares y misioneros, incluido el obispo de Tanganika.

El ejército alemán respondió con su eficiencia y minuciosidad. Reclutó soldados locales de tribus diferentes a las sublevadas, se contrató a los acreditados mercenarios sudaneses y se trajeron tropas de Melanesia y Papúa. Con minuciosidad, fueron aniquilando aldeas rebeldes, devastando las tierras y ejecutando a cuantos nativos sospechosos caían en sus manos. En total, cuando la revuelta maji-maji fue derrotada, habían muerto más o menos 250.000 nativos. Aún hoy el sur de Tanzania es la región más pobre del país.

Sin embargo, la revuelta tuvo una inesperada consecuencia. Las brutalidades cometidas en la represión compadecieron a la opinión pública alemana, que por entonces se tenía por el pueblo más avanzado de Europa, y reclamó que a los nativos se les diese un trato humanitario en consonancia con la 'kultur' alemana. La consideración de los zulúes para los militares, paralelamente, creció enormemente al convencerles la dura resistencia que habían mostrado que ante ellos tenían gente de valor. Así, de acuerdo a la impecable lógica germana, la administración colonial cambió de signo hasta tal punto que en torno a 1910 la población del Africa Oriental Alemana era la mejor tratada por sus amos europeos (el concepto de derechos humanos para los africanos aún no había llegado), habiendo alcanzado unos aceptables niveles de desarrollo. Esto tendría su importancia porque en 1914, porque los nativos se mantendrían leales a los alemanes.

II. Guerra en el Paraíso.

Decimos que tras las matanzas de la revuelta de los maji-maji Tanganika se convirtió en un modelo de administración colonial. El parlamento alemán retiró a los militares la administración de la colonia y puso a civiles al frente de la misma. Albertch Von Rechenburg y Bernard Dernberg abolieron parcialmente la esclavitud y el trabajo forzado, pugnaron por extender la educación y un sistema sanitario avanzado, mostrándose también respetuosos con los derechos de los nativos. No se abolió totalmente la esclavitud, pero sí se prohibieron los malos tratos, el tráfico y compra de nuevos esclavos, y se decretó la libertad para todos los hijos de esclavos nacidos después de 1906. El desarrollo económico de la colonia creció enormemente, así como el nivel de vida de los nativos.

Ambos legisladores fueron cesados por presiones de los colonos más radicales, pero la administración germana siguió en esta línea, de tal forma que en 1914 queda dicho que la situación en la Tanganika alemana era lo más parecido al 'sueño de Africa' que imaginarse pueda, y por supuesto mucho mejor que la de las colonias británicas, francesas y belgas. Cien mil niños nativos recibían educación primaria en swahili y secundaria y profesional en alemán. Incluso se promovía la emigración a Alemania.

Así, cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, británicos sobre todo y belgas contaron entre sus planes la conquista de Tanganika. Los alemanes propusieron que Africa fuera zona neutral pero los aliados no quisieron. Sin embargo, previendo los sucesos, el alto mando alemán reorganizó sus tropas en la zona poniendo al frente al coronel Paul Emil von Lettow-Vorbeck, de 44 años, veterano de la lucha contra los boxers en China y de luchas coloniales en Namibia, donde colaboró e hizo amistad con quien luego sería su gran rival, Jan Smuts, y que llegó a Tanganika precisamente en un barco inglés pocas semanas antes del inicio de la guerra. A su cargo estaría la fuerza llamada, con poca originalidad, Deutsche-Afrika Schutztruppe.



La Sturmptruppe Deutsche Ostafrika estaba formada en su inicio por unos dos mil ochocientos soldados y suboficiales nativos y unos doscientos oficiales alemanes. Los nativos recibían el nombre de askari (soldado, en swahili). En principio eran sudaneses y luego también zulúes enrolados en la misma Tanganika, y muchos de ellos supervivientes de las guerras contra los mismos alemanes. A medida que la guerra se extendió, la fuerza de Von Lettow fue creciendo y en ella se integraron casi todas las etnias de la zona, que unieron a la belicosidad africana el entrenamiento y precisión germana, impartida por los oficiales alemanes. Todos ellos eran oficiales de carrera que habían pedido voluntariamente el destino africano, en el que debían servir dos años y medio por doble paga que en Europa. Pese a haber estudiado las tácticas de Clausewitz, Moltke y otros, aprendieron de sus soldados y adversarios la forma de pelear en selvas y sabanas.

Von Lettow no hizo sino apoyar y acentuar las características germano-africanas de su pequeño ejército. Los oficiales alemanes enseñaron a los askaris a no separarse nunca de su fusil (al que llamaban 'bibi' o esposa) las órdenes se daban en alemán y las explicaciones en swahili. Los soldados tenían el único deber de estar listos para el combate, y podían contratar criados para el resto de tareas. Su uniforme, que debía estar germánicamente impoluto en todo momento, era caqui, con quepis y pañuelo para protegerse del sol, al estilo de la Legión Extranjera. Se fomentaba entre ellos el espíritu del soldado de élite y hay que señalar cuando se trataba de reprimir revueltas, eran más temidos ellos que sus oficiales alemanes, que debían ocuparse de impedir que cometieran excesos. Sus armas eran el mauser, algunas ametralladoras y pequeños cañones.

La disciplina, evidentemente tratándose de alemanes de 1914, era estricta. Entre algunas normas señalar que las ametralladoras debían estar siempre montadas. La munición debía ir siempre con la tropa y nunca con porteadores alejados de ella. Nunca debía acamparse en zonas de hierbas alta o con escasa visibilidad. No se debía abandonar al grupo para perseguir al enemigo. No se permitía el pillaje. Nunca se debía dispersar excesivamente la fuerza y los porteadores debían ser advertidos que en caso de combate tenían que permanecer junto a los combatientes, pues los que huyeran serian abatidos para impedir que hablasen. En cuanto a los propios askaris, se confiaba en que nunca revelarían nada al enemigo.

Von Lettow organizó a sus tropas en unidades autosuficientes e independientes previendo una guerra de guerrillas. Cada una contaba con ocho oficiales, doscientos askaris, dos equipos de ametralladoras, porteadores y ocasionales irregulares, que debían transportar medicnas, alimentos, munición y lanchas desmontables. Cuando se acababan los alimentos, se tomaban al enemigo, se requisaba en las aldeas sin asolarlas pues no se sabía si se habría de volver, o se cazaba. En cuanto a la medicina, se usaba tanto la europea como la africana.

Para leer el desenlace de este artículo haga click aquí.

Fuente: "La leyenda de von Lettow y los askaris" - El Gran Capitán.

07 junio 2008

La Batalla de Arica y el Dia de la Bandera

El 7 de Junio ha sido instituido, desde 1905, como "Día de Renovación del Juramento de Fidelidad a Nuestra Bandera", fecha en la que todos los peruanos rendimos honores a nuestra roja y blanca, y recordamos al héroe de Arica, el Coronel Francisco Bolognesi.

El Coronel Francisco Bolognesi un 7 de Junio de 1880 hizo célebre su histórica respuesta: "Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho", frase donde se sintetiza el real sentido del heroísmo militar: cumplimiento del deber más allí del deber. Defendió su puesto hasta encontrar la muerte en la célebre Batalla de Arica.

¿QUÉ ES LA BANDERA?

La Bandera Nacional del Perú, es el máximo símbolo del país. Identifica al Perú y lo distingue de los demás países. Está compuesto por tres franjas verticales de igual ancho, siendo las bandas extremas de color rojo y la intermedia blanca.

El decreto supremo del 8 de noviembre de 1905 establece el juramento de fidelidad a la bandera por parte de los soldados que ingresan a las filas del ejército, el que debe ser efectuado en forma pública y solemne. El mismo decreto dispone que esta ceremonia se realice ante el monumento erigido a la memoria del coronel Francisco Bolognesi y sus compañeros de armas en la defensa gloriosa del morro de Arica, con el propósito de reconfortar el patriotismo con el recuerdo de su épico sacrificio.

El 7 de junio queda en nuestra historia como un digno ejemplo para las futuras generaciones de la defensa del honor y la integridad de la patria, y el morro como un símbolo de heroísmo y de deber sagrado.


Oda a la Bandera (del Perú)

Roja y blanca es mi bandera,
la bandera de mi Patria,
la bandera del Perú.

Miren, allá arriba está.
¡Qué hermosa que se ve
cuando la agita el viento,
cuando la besa el sol!

Dime, bandera roja y blanca,
¿No sientes tú, allá arriba,
el calor de mi corazón,
tan caliente como el sol?

Cuando te agita el viento
¿no sientes tú, allá arriba,
cómo se agitan al verte
mi sangre y mi corazón?

Elmo Ledesma


PD: Este post es provisional, en unos momentos estare añadiendo mas informacion. Para leer una nota interesante acerca de este dia visitar la nota de El Comercio PerúEn memoria del viejo coronel



02 mayo 2008

Héroes del silencio

Las victorias militares peruanas. Este dia se cumplieron 142 años de la victoria naval del 2 de mayo. Un pretexto para hablar de las batallas que el Perú ganó durante su vida independiente. Son pocas, pero son. A despecho, de que muchos de sus protagonistas estén en el olvido.

Es probable que el trauma de la Guerra del Pacífico (1879-1884) haya ensombrecido la historia militar peruana y las palabras "derrota" o "inmolación" hayan calzado perfecto con nuestros héroes nacionales más consagrados. A estas alturas de nuestra historia, a alguien le suena conocido los nombres de Eloy Ureta, Carlos Miñano, José Manuel Clavero o Óscar R. Benavides. Tal vez al último de los nombrados se le recuerde por su discreto papel como presidente, sin embargo, todos ellos fueron militares peruanos que alguna vez salieron airosos en una batalla. ¿No es irónico que las pocas victorias nacionales sean solo conocidas por historiadores?

GENERALES SIN MEDALLAS
Es notorio también que en la mayoría de guerras hayamos cumplido el papel de víctimas. El combate del 2 de mayo fue para rechazar el intento de España por volver al Perú; en la guerra del Pacífico sufrimos la voracidad del invasor; en 1911 tuvimos que rechazar una invasión colombiana; en 1941 repelimos las agresiones territoriales del Ecuador (aunque esta vez invadimos toda la provincia ecuatoriana de El Oro); y en 1981 otra vez nos defendimos de una incursión de nuestro vecino norteño.

Si bien perdimos la gran guerra del siglo XIX, antes y después tuvimos victorias militares significativas. En ese siglo hubo hasta cuatro enfrentamientos ganados por nuestros ejércitos, de los cuales el más renombrado es el 2 de mayo. Pero, antes, en 1827, Agustín Gamarra, entonces prefecto del Cusco, organizó un ejército que invadió Bolivia con la finalidad de eliminar la influencia colombiana y bolivariana al gobierno de Sucre.

Incluso en tiempos de la Confederación Peruano Boliviana (1837-1839) le perdonamos la vida a Chile. Según refiere el historiador Juan Luis Orrego, el gobierno chileno se oponía a este acuerdo y envió dos expediciones para combatirlo. "La primera de ellas, al mando del general Manuel Blanco Encalada llegó hasta las afueras de Arequipa, en Paucarpata -cuenta Orrego-. Ahí se encontró frente a frente con el ejército peruano-boliviano al mando de Santa Cruz y estando cercado por éste todas las evidencias que tenemos apuntan a que si se producía un enfrentamiento, nuestras fuerzas hubieran aplastado a las chilenas porque las superaban en número y en armas. Sin embargo, Santa Cruz decidió evitar el enfrentamiento, obteniendo a cambio la firma de un documento que reconocía la existencia de la Confederación, el cual después fue desconocido por el gobierno de Chile".

Y el tercer enfrentamiento del siglo XIX que nos favoreció se dio entre 1859 y 1860, durante el segundo gobierno de Ramón Castilla. El gobierno ecuatoriano había pagado a los acreedores ingleses con tierras peruanas ubicadas entre los ríos Pastaza y Bombonaza, lo que motivó la protesta peruana. Al no haber rectificación, Castilla decidió invadir Guayaquil. Tropas peruanas tomaron el puerto ecuatoriano firmándose luego el Tratado de Mapasingue (nombre de la hacienda guayaquileña donde se realizó el acuerdo), a través del cual Ecuador anulaba la venta de dichos territorios.

DESPUÉS DE LA HECATOMBE
Terminada la guerra con Chile, se inicia lo que Basadre llamó el periodo de Restauración Nacional, sin embargo en 1911 nuestro país se vería enfrascado en otro problema fronterizo. Colombia reclamaba una salida soberana al Amazonas e invadió nuestra frontera. Entonces el gobierno de Leguía envió un contingente militar a la amazonía al mando del general Óscar R. Benavides. Una tarea difícil, dadas las comunicaciones de la época, y aunque no fue específicamente una batalla, se produce un enfrentamiento en La Pedrera entre el 10 y el 12 de julio, consiguiéndose expulsar al invasor. Ahí tuvo destacada participación el teniente José Manuel Clavero Muga al mando de la cañonera América. La expedición vuelve a Lima con aires de gloria. "Fue un golpe de aliento para el Perú después del trauma de la derrota con Chile", dice Orrego.

Pero esta historia terminaría mal, pues en 1924 el tratado de Salomón Lozano cedería el territorio en disputa a Colombia.

Sin embargo, tendrían que pasar dos décadas para que el Perú gane su primera guerra formal. Fue en 1941 frente a Ecuador, en una campaña eficiente, donde por primera vez en esta parte del continente se utilizó paracaidistas. Luego de una serie de agresiones ecuatorianas y enfrentamientos, que van desde enero a julio de ese año, se produjo la Batalla de Zarumilla (24 y 25 de julio). A través de ataques aéreos y terrestres, el Perú consigue ocupar la provincia ecuatoriana de El Oro. Ahí tuvieron destacada actuación el general Eloy Ureta (después elevado a mariscal) y una serie de mandos militares como Carlos Miñano, Manuel Odría, Miguel Monteza Tafur, entre otros. El héroe máximo de la campaña fue el capitán FAP José Abelardo Quiñones, quien dirigió su avión en llamas contra la artillería enemiga, en vez de lanzarse en paracaídas. El conflicto terminó con la firma del Protocolo de Río de Janeiro, que sería desconocido más de una vez por Ecuador, generándose en 1981 el último incidente fronterizo ganado por el Perú.

LAS VICTORIAS SIMBÓLICAS
¿Pero por qué estas victorias son poco conocidas o celebradas? ¿Será solo porque no tuvieron gran relevancia y no cambiaron demasiado el curso de nuestra historia?

El psicoanalista Luis Herrera ensaya la siguiente explicación: "hemos sido el centro de una colonia por tres siglos, eso pesa mucho. Y con la independencia nuestro territorio se fraccionó en diversos espacios y territorios, que, además, eran racialmente diversos. Otro elemento que nos da esa sensación de apocamiento es que el indio peruano (una de las mayorías del país) ha estado, hasta no hace mucho, en una situación muy inferior. Se nos ha acostumbrado a bajar la cabeza por mucho tiempo y más aún tenemos una letra del himno que dice "la humillada cerviz levantó", yo preguntaría ¿cuándo levantó? Entonces nunca caló totalmente la idea de nación. De otro lado, hemos tenido muchos caudillos y pocos estadistas. Y como sabemos los caudillos siempre buscan una satisfacción inmediata y no la construcción de una nación, es algo que se repite siempre hasta el día de hoy".

Entonces, el orgullo de ser peruano es más la letra de una canción que una realidad y las victorias son casi siempre simbólicas. En otras palabras no sabemos ganar. El psicoanalista pone el ejemplo del fútbol. Cuando entrevistan a nuestros jugadores, uno escucha una respuesta recurrente: "estoy trabajando con mucha humildad". ¡Por favor -dice Herrera-, humildad es lo que sobra en el país!

*Basado en el articulo escrito por Jorge Paredes y originalmente publicado en el diario El Comercio, en mayo del 2006.

**El combate del 2 de mayo es algo que ahora vendríamos a denominar un empate tomando en cuenta que cada bando reclama victoria. Para España (según ella la expedición era de castigo no una invasión o reconquista, a pesar de no reconocer la independencia del Perú y de izar su pabellón en las islas Chincha) fue una victoria porque consiguieron enfrentarse con éxito a las legendarias baterías y fuertes del Callao sin sufrir demasiadas pérdidas (ademas destruyeron la torre blindada, donde murió el Ministro Gálvez). Para el Perú en cambio fue una victoria, por haberse enfrentado a la tercera armada del mundo (que en sus filas tenia a la Numancia, uno de los navíos acorazados mas poderosos del mundo) y haberla obligado a retirarse sin cumplir su objetivo (que para nosotros era la reconquista y la destrucción, al no haber reconocimientos oficiales de independencia del Perú).

Lo cierto es que España no tenia el poder para intentar recuperar sus colonias y eso lo sabia el Perú y que la acción contra el Callao (como lo fue contra Valparaiso) era una demostración de fuerza y para limpiar el honor español, mancillado tras los combates de Papudo y Abtao, amén de no poder destruir a la inferior flota peruano-chilena antes de la llegada de los blindados peruanos. Es claro que se nos vende la historia del combate de 2 de mayo como una gran victoria militar cuando no fue exactamente así, y eso es debido a que el gobierno de entonces necesitaba legitimizar su poder (era producto de una revolución) ofreciendo al pueblo una victoria sobre un enemigo histórico aunque dicha victoria no fuera lo que anunciaban.

Es un caso similar al de Fujimori y la "victoriosa" Guerra del Cenepa. En realidad esto fue una victoria para ambos lados: Ecuador consiguió que su pueblo respaldara al gobierno, resistió y rechazó el contraataque de un superior ejercito peruano y Fujimori logro afianzar aún mas su poder sobre las F.F.A.A. y sobre el pueblo, vender una solución inexistente y mostrarse como el hombre de la paz.

30 abril 2008

1932, Guerra en la selva

Tras el fracaso de la revolución federal amazónica promovida por el capitán Cervantes y tras la entrega de importantes territorios a Colombia, el país vivía una época de gran convulsión social. Terminado el gobierno de Leguía un nuevo caudillo surgiría, Sánchez Cerro, y con él las esperanzas de recuperar lo perdido.

Sánchez Cerro y Cervantes habían sido antiguos camaradas y amigos allá por Puno en 1915 cuando juntos debelaron la rebelión del mítico mayor “Rumi Maqui” de cuya pasión rebelde quedaron ambos impactados. Cervantes seria asesor del gobierno de Sánchez Cerro, antes de morir de tuberculosis en 1933.

RECUPERACION DE LETICIA
Mientras ocurrían acontecimientos importantes en Lima (elecciones y gobierno de Sánchez Cerro, muerte de Leguía, etc.), los compatriotas amazónicos no se daban por vencidos. No obstante que los jefes revolucionarios (el Cap. Cervantes, el periodista Madueño, etc.) tuvieron que huir al exilio, el pueblo siguió rumiando el desquite.

En efecto, 10 años después de la debelación de la Revolución Federal, en una operación típica de comandos, 49 ciudadanos iquiteños y pucallpinos, al mando del ing. Oscar Ordoñez y del Alférez Juan La Rosa, recuperan Leticia (1ero de setiembre de 1932) capturando a la guarnición colombiana que la custodiaba.

Al atardecer de esta jornada, el Mayor colombiano Jorge Pinzón entrega la bandera de armas y su espada a los patriotas loretanos. Las tropas colombianas son desarmadas y conminadas a abandonar Leticia, lo cual efectúan.

GUERRA CON COLOMBIA, PRINCIPIO Y FINAL
El nuevo régimen peruano de Sánchez Cerro, que aún no se asentaba en una coyuntura de guerra civil (sublevación de la guarnición de Cajamarca al mando del comandante “Zorro” Jiménez, las ultimas montoneras peruanas de Samanez Ocampo en Apurímac, la revolución aprista en Trujillo y Huaraz, etc.) es sorprendido tanto como el Gobierno Colombiano.

Inmediatamente Sánchez Cerro declara “Beneméritos a la Patria” a los patriotas loretanos y dispone que la infantería acantonada en Iquitos refuerce Leticia. El Gobierno Colombiano reacciona también y envía al General Vásquez Cobo con una división de 5 000 hombres al Putumayo.

MAPA DEL CONFLICTO



Estalla la guerra por río, mar y jungla: derrotas y victorias de ambos ejércitos a ambas orillas del Putumayo se suceden entre 1932 y 1933. Empiezan los enfrentamientos en Gueppi, Puca Urco, Yabuyanos y Calderón, y las bajas en ambos ejércitos se dan por centenares.

También el beriberi (conocido como “vomito negro” o hepatitis fulminante) diezma a ambas fuerzas, que prefieren mantener sus posiciones orilla a orilla, en campamentos que se asemejaban más a hospitales o cementerios.

Sánchez Cerro, decidido a iniciar una ofensiva hasta el Caquetá (para recuperar el territorio obsequiado por Leguía), ordena la Movilización General. Se presentan 30 mil hombres en Lima y 5 mil en Iquitos. Es entonces, en el Hipódromo de Santa Beatriz (actual Campo de Marte), cuando Sánchez Cerro revistaba las tropas destinadas al Putumayo, que cae asesinado por un militante aprista.

Seguidamente se instala una Junta de Gobierno presidida por el General Benavides y demás personajes de la política limeña, quienes inmediatamente desmovilizan las tropas y (consultando con la embajada de EEUU) firman el acuerdo de paz con Colombia, devolviéndole Leticia.

Durante la guerra peruano-colombiana de 1932-1933, los EEUU apoyaron resueltamente a Colombia, para compensarla del despojo de la provincia de Panamá (1904) que ellos promovieron. A cambio “recomendaron” a Leguía que la “compensara” con el Trapecio Amazónico y la salida al Amazonas.


29 abril 2008

1922, Revolución en la selva

El 5 de agosto de 1921 un movimiento cívico-militar integrado por oficiales subalternos (veteranos del Caquetá) se levantó en armas en Iquitos contra el Gobierno “Constitucional y Democrático” de Leguía que tramaba entregar territorios a Colombia. “Contra la Traición” fue el slogan revolucionario. Luego de tomar el control de la ciudad apresaron a las autoridades del Gobierno Central. Acto seguido se estableció el Gobierno Federal de Loreto, que recibió el apoyo unánime de toda la Amazonía. Dicha gesta patriótica tendría su segunda fase 10 años después con la recuperación de Leticia y la guerra peruano colombiana en la que se combatió a orillas del Putumayo (1932-33).

CERVANTES: HÉROE NACIONAL
Adelantandose a la intención del Gobierno del entonces presidente Leguía, en cederle a Colombia (Tratado Salomón-Lozano de 1924) el puerto fluvial de Leticia, estalla la Revolución Federal en Iquitos. La dirige el oficial Guillermo Cervantes Vásquez, el cual 12 años antes había peleado como sargento en el combate de la Pedrera (1911), a orillas del Caquetá, expulsando a las tropas colombianas invasoras.

En esta vez, ya como capitán de infantería, toma el mando del regimiento “Cazadores del Oriente” acantonado en Iquitos, declarándose en rebeldía y emitiendo un Manifiesto rubricado por 19 oficiales subalternos y 7 ciudadanos loretanos:

“Compañeros, los militares debemos dejar de servir para los fines inescrupulosos del Gobierno. Denunciamos el enriquecimiento y dolo de las autoridades a costa del hambre de nuestras tropas. El robo de vestuarios, propinas y alimentación de nuestros soldados es escandaloso. Todo el presupuesto de pagos para maestros y policias es desfalcado por los altos funcionarios (…) Las jóvenes generaciones militares nos negamos a contaminarnos con la putrefacción de un Alto Mando carente de honor.”

Lo que empezó como un movimiento de protesta patriótica contra la política antipopular y traidora del Gobierno derivó en la fundación y establecimiento de un Estado Federal Amazónico, con gobierno, ejercito y moneda propios pero, lo más importante, sin desconocer la peruanidad.

CONTEXTO PREVIO
Los años previos a los hechos fueron de tensión social. A la política de abandono sistemático que históricamente ha desarrollado el centralismo limeño contra la Región Amazónica, se sumaba el entreguismo territorial a favor de Colombia. Obviamente los loretanos se opusieron. Por ello su gesta seria denigrada por la clase politica limeña como “subversiva” y así mientras la prensa nacional insultaba y criticaba a los patriotas loretanos, una comisión del Gobierno negociaba a espaldas del país un Acuerdo con Colombia (1924).

LA REPÚBLICA FEDERAL AMAZÓNICA, AUGE Y CAÍDA
Retomando a los sucesos de Loreto, la principal medida del Gobierno Federal Revolucionario fue la creación de la moneda loretana (llamada “billetes cervantinos”). La emisión de 20 mil libras peruanas de oro en billetes impresos en cartulina de 50, 20 y 10 centavos reactivó la economía regional. En realidad esto se trató de “cheques provisionales” rápidamente aceptados por la población, pues sirvieron para pagar sueldos atrasados a los funcionarios públicos.

A fines de 1921, El Gobierno Central lanza una dura represión contra los revolucionarios. La orden era “sofocar la rebelión a sangre y fuego”. Ante eso, los rebeldes organizan un ejercito Regional, con destacamentos importantes en Yurimaguas, Pucallpa y Rioja.

Los primeros enfrentamientos se producen en San Martín y son favorables a los revolucionarios, que logran rechazar a una división del ejercito peruano. Pero resultan insuficientes. Un rígido bloqueo se ha levantado contra la Amazonía. Cada victoria significa menos balas, menos granadas, menos abastecimiento. El bloqueo empieza a surtir efecto, los meses siguientes son muy duros para los revolucionarios. Sin una línea de abastecimiento que asegurara la logística, el éxito se frustraba.

Las fuerzas revolucionarias se diluyen ante la ofensiva gubernamental que avanza por Juanjuí, Pto. Inka y Bagua, así por la boca atlántica del Amazonas, con 3 cañoneras de la Armada Peruana con autorización del Gobierno brasileño.

Aprovechando la derrota loretana, Leguía suscribe en secreto el Tratado con Colombia que para vergüenza de la diplomacia peruana se entrega “a sola firma” el importante puerto de Leticia (que le otorgaba a Colombia el acceso al Amazonas), además de 120 mil km2. Lo peor: se “obsequian” 25 mil compatriotas boras, huitotos que por dicho acuerdo pasaron a ser colombianos de un día para otro.

Pero el secreto no dura mucho, pues es divulgado por la prensa brasileña en 1927. Una vez llegada la “nueva” al Perú generó la descomposición del régimen de Leguía. El Congreso aprobó la cesión territorial pese a la airada protesta de los representantes loretanos.

Pero la gota que rebalsó el vaso fue la orden del prefecto de Iquitos de entregar oficialmente Leticia a Colombia. El oficial peruano al mando de la guarnición de dicho puerto se negó rotundamente a “cumplir ordenes traidoras”. Fue dado de baja, enmarrocado y encarcelado. Era el 31 de julio de 1930.

Poco después estallaba y triunfaba en los cuarteles del sur la rebelión del comandante Luis Sanchez Cerro. Leguía es depuesto y a las pocas semanas fallece en el hospital.

EL ÚLTIMO DEFENSOR DE LETICIA
Alférez Hildebrando Tejada: “Yo no soy traidor a mi patria. Esta orden no la cumplo porque es inmoral. Yo soy un militar loretano que esta obligado a defender el territorio nacional y no voy a entregar ni un centímetro de suelo peruano al extranjero.” (Al momento de ser relevado, por orden del prefecto de Iquitos, para que Colombia ocupara Leticia. Luego sería encarcelado.)

03 abril 2008

Articulo: La Batalla de Chancellorsville

Quiero iniciar hoy una nueva sección, un nuevo tipo de entradas que harán referencia a un articulo listo para su descarga. Tomé esta decisión debido a que he escrito y he encontrado artículos muy completos, amenos a la lectura e interesantísimos pero que tenían la desventaja de ser muy largos para una entrada común y corriente. Ahora esos artículos, que hablan sobre batallas de mucha mas importancia de la que se cree, sobre un poco de economía e historia en general contada de una manera diferente.

Empezaremos con un articulo que encontré casualmente: la batalla de Chancellorsville. Enmarcada en el contexto de la Guerra Civil Norteamericana (de la cual estoy muy interesado últimamente) este articulo nos cuenta no solo los pormenores de la batalla en si (librada el 3 y 4 de mayo de 1863), sino también la estrategia utilizada en ella, tanto por los federales del general Hooker y su maniobra de flanqueo estratégico, como por los confederados del general Lee y su contra flanqueo. Por algo es llamada "la batalla casi perfecta".

Además podremos conocer la historia del Ejercito Confederado del Norte de Virginia que, comandado por el general Robert E. Lee, se convirtió en una de las unidades míticas en la historia militar, peleando siempre en inferioridad numérica y de recursos sobre su existencia recae que la Confederación pudiese plantar cara durante cuatro años a los poderosísimos Estados del Norte y que el Sur estuviera al menos dos veces en el filo de la victoria. También podremos enterarnos del fin de este ejercito, acorralado por las abrumadoras fuerzas federales (a las que casi siempre derrotó) y su triste destino junto a la desfalleciente Confederación.

Contra lo que pudiera parecer inicialmente, la batalla de Chancellorsville no es una simple batalla dentro de una guerra civil de una ex colonia americana, de haberse dado cierto resultado la historia del mundo pudo haber sido diferente:

"Tras el contra flanqueo efectuado bajo ordenes de Lee por el general "Stonewall" Jackson, el ejercito federal se encontraba atrapado, con su linea de retirada cortada y con el peligro de verse dividido y aplastado. Las consecuencias de este movimiento genialmente intuido por Jackson en el crepúsculo de este día de mayo son casi incalculables. Si el ejercito federal hubiera sido destruido el camino de Washington se hubiera abierto de par en par, las operaciones del general Grant en Vicksburg que estaban a punto de partir a la Confederación en dos se hubieran suspendido. Lee hubiera podido (como luego intentaría) avanzar sobre Pennsylvania y cortar las comunicaciones de Washington con el resto de la Unión sin un Ejercito federal del Potomac en sus talones. Quizá la guerra hubiera terminado entonces. Quizás no ese mismo año. Pero sin las victorias de Gettysburg, Vicksburg y Atlanta las oportunidades de Lincoln de ser reelegido eran nulas. Los Estados Unidos de América se habrían dividido en dos naciones poderosas y en cierta forma rivales. La historia del mundo habría cambiado hasta ser irreconocible. No sabemos como, si para bien y para mal, pero ese mundo no se parecería a éste."

Del mismo modo, la Guerra de Secesión no fue una guerra colonial cualquiera, tiene la peculiaridad que empezó con criterios casi napoleónicos y concluyó en una situación que recordaba casi totalmente las "Alambradas de Flandes" en la Primera Guerra Mundial.




El asedio federal de Petersburg recuerda las trincheras del Somme, pero los europeos no le prestaron atención. El frente occidental de la Gran Guerra pondría todo en su sitio.


Para leer el articulo completo (MUY RECOMENDADO) hacer click aquí. Recomendación: darse un tiempo para leerlo.



15 febrero 2008

Historia en los enlaces (I)

Hoy quiero empezar una sección nueva, últimamente no estoy teniendo mucho tiempo ni muchas ganas, lamentablemente, para escribir, pero aun sigo leyendo bastante historia y aun me alimento mucho de lo que me llega gracias a los feeds a los que estoy suscrito, ahora quiero compartir eso aquí.

Estos son algunos de los temas mas interesantes y curiosos que he leído sobre historia en estos días:

Tema: Historia Antigua

El blog Imperio Romano nos trae una excelente descripción de un viaje a las Termópilas, aquel lugar ubicado en Grecia donde cientos de años atrás, un reducido grupo de griegos (porque no solo estaban los 300 espartanos, habían 4 mil hoplitas mas) detuvieron el arrollador avance del magnifico ejercito del Gran Rey persa Jerjes (según Herodoto llegaba a los 2 millones, aunque las cifras actuales creen que era solo un 10% de esa cifra, igual impresionante) lo suficiente como para permitir, poco después, la salvación de toda Grecia. Algún dia hare un post al respecto, sobre las Guerras Medicas.

Tema: Segunda Guerra Mundial

Historias de la Historia nos trae a la memoria los sucesos que desencadenaron el mayor conflicto bélico ocurrido en la Historia. La Invasión a Polonia, acontecida el 1 de setiembre de 1939, dio inicio a la conflagración.

Lite Strabo nos describe perfectamente los sucesos acontecidos alrededor de la Batalla de Kursk y a esta en general. La batalla de Kursk no sólo fue la mayor confrontación de tanques de la Historia, sino también el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial.

Cabovolo nos cuenta un episodio tan desconocido como interesante y el daño colateral que termino siendo. Se trata de los niños noruegos de Hitler o mejor dicho, los niños que fueron engendrados por soldados alemanes en Noruega en virtud del plan nazi para aumentar la población eminentemente aria en Europa de cara a su nuevo orden mundial. Trágico fue el destino final de estos niños al terminar la guerra, siendo rechazados por haber sido "hijos de nazis", cuando ninguna culpa tenían.

Tema: Primera Guerra Mundial

Finalmente, desde The History Movies, tenemos este extraordinario vídeo de la Primera Guerra Mundial. No dejen de verlo, ademas la banda sonora es simplemente una delicia.

31 enero 2008

Hampton Roads : La Historia según LEGO

He aquí un episodio muy interesante de la Historia contado contado con el peculiar estilo LEGO.



El texto que acompaña al video cuenta la historia de este enfrentamiento, está en inglés, vendría a decir lo siguiente:

"Acorazados de la guerra civil: el Monitor y el Merrimac.

Cuando la guerra civil estalló en 1861, la Unión ordenó un bloqueo de la armada del sur del país. En mayo de 1861, la flota de la Unión se vio obligado a abandonar el astillero naval de Norfolk, dejando atrás la fragata Merrimac. Cuando los confederados se hicieron cargo de Norfolk decidieron a su vez convertir a la Merrimac en un barco de hierro capaz de destruir el bloqueo. El Norte al escuchar acerca de lo que le estaba ocurriendo a la Merrimac contrató a John Ericsson, un sueco, para diseñar un nuevo barco. Él decidió que la nueva nave podría llevar sus cañones en una torre de rotación, lo que permite a su barco un cambio de objetivo sin alterar su curso.

El 8 de marzo, 1862, el Merrimac, ahora llamado CSS Virginia salió de Norfolk para atacar a la flota de la Unión. La flota estaba anclada en un estuario llamado Hampton Roads. Haciendo caso omiso de sus inofensivos cañones, el Merrimac enfiló derecho a la fragata de la Unión, Cumberland. El Merrimac chocó contra el USS Cumberland, abriendo un enorme agujero en su casco. A continuación, el Merrimac enrumbó hacia el USS Congress. El Congress huyó hacia la cobertura de fortaleza costera en la playa, pero encalló en un banco de arena. Los cañones del Merrimac bombardearon la fragata de madera durante horas, antes de irse la quemaron en el agua superficial. El Merrimac había hundido dos barcos de guerra de la Unión en un solo día, y amenazaba con destruir el resto de la flota el día siguiente. Afortunadamente el nuevo acorazado de Ericsson, el USS Monitor, enfiló a Hampton Roads y llegó al día siguiente.

El 9 de marzo, la Merrimac puso proa hacia el resto de la flota de la Unión, pero fue interceptada por el Monitor. Los dos acorazados comenzaron a intercambiar disparos en una batalla que duró todo el día. A pesar de la cantidad de hierro que se dispararon unos a los otros, ningún buque tuvo daños y nadie resultó muerto. Sin embargo, la batalla puso de manifiesto que el Merrimac ya no constituía una amenaza, lo que permitió continuar el bloqueo de la Unión.

El Merrimac fue hundido por su propia tripulación pocos meses después para evitar que cayera en manos de la Unión. El Monitor se perdió en una tormenta más tarde ese año, pero decenas más fueron construidos durante la guerra. El último de los Monitor no fue retirado de la marina de guerra hasta la década de 1930."

21 enero 2008

La Batalla de Yungay

He demorado mas de 10 días en terminar esta entrada pero al fin me animo a hacerlo. El día escogido era 20 de enero, fecha en la cual se cumplía un aniversario mas de la Batalla de Yungay, escenario donde se destruyó al ultimo proyecto de confederación de algunas de las antiguas colonias españolas en América del Sur: Perú y Bolivia.

 A continuación un pequeño resumen de un articulo que escribí bajo el nick de "Franz" para El Gran Capitan, un
portal de Historia Militar.



A raíz de las guerras intestinas provocadas por los caudillos militares tales como Agustín Gamarra, y por insinuación de éste, surgió la idea de una Confederación entre Bolivia y Perú, antaño parte fundamental del Imperio de los Incas, el Alto Perú y el Bajo Perú durante la dominación española, un solo pueblo, una sola cultura; que fue llevada a cabo más adelante por el mariscal don Andrés de Santa Cruz.

Todo hacía prever el brillante provenir de la Confederación, la Hacienda pública se incremento y fortaleció; se protegió la industria, el comercio y la instrucción pública. Los Estados Unidos y los países europeos, en particular Inglaterra, se apresuraron a establecer relaciones cordiales con el nuevo poderío creado en Sudamérica, y sólo Chile, que tenía un estadista de larga visión vio con inquietud para Chile la Confederación de los países del Norte.

Acogió Chile a Gamarra y a otros descontentos; se apoderó de la flota de la naciente Confederación, en agosto de 1836, anclada en Lima; provocó la guerra (debido a un inconveniente con Santa Cruz, el gobierno chileno solicitó a modo de desagravio, condiciones imposibles de cumplir para el Protector, entre las cuales se encontraba la disolución de la Confederación regida por él) y envió a las expediciones de Blanco y Bulnes, en la última de las cuales vino Gamarra, ex presidente peruano. Esta última precisamente se definiría tras la debacle confederada en Yungay. (...)

(...) Tras la carga final de la caballería restauradora en Yungay y la dispersión final de los remanentes, los confederados cuentan tres mil hombres como bajas, la mitad de ellos muertos en el campo de batalla y la otra mitad hechos prisioneros. Similar número de muertos cuentan los restauradores, pero su victoria ha sido total, se han apoderando de toda la artillería y el material de guerra de sus enemigos, el Estado Mayor Confederado yace en el campo de batalla junto al núcleo del poder de Santa Cruz. El mismísimo Protector ha huido.

Tras la caida de Santa Cruz en Yungay, en el Perú habiendo sido elegido Agustín Gamarra, Presidente de la República, declaró disuelta la Confederación, proclamando la reunificación del Estado Peruano y derogó, en pago del apoyo chileno a su causa, dos leyes que perjudicaban enormemente al comercio de ése país; una, que declaraba Arica puerto franco, y la otra, que imponía a los barcos mercantes de procedencia europea doble tarifa en caso de haber hecho escala previamente en Chile, era por el contrario muy módica en el caso que no hubieran hecho escala previa.

Posteriormente Gamarra trataría de hacer suya de nuevo la idea de la confederación aunque esta ves a su manera,

Como se vio en un principio Agustín Gamarra no fue ajeno a la idea de Santa Cruz de crear una gran nación andina, pero en su plan esta idea no se podía realizar mediante una Confederación en la que, según su idea, era Bolivia la que llevaba el papel predominante. Al contrario, Gamarra, cuzqueño de nacimiento, pensaba que el territorio boliviano pertenecía al Perú por historia y por derecho y debía volver a él mediante su recuperación. Trataria de hacer realidad su forma de ver la situación iniciando una invasión de una Bolivia, aún convulsa tras el derrocamiento de Santa Cruz, con el fin de preparar su anexión al Perú. Murió en la batalla de Ingavi, tras ser derrotado por las huestes bolivianas del general Ballivián.

La Confederación fracasó finalmente y tuvo tanta oposición tanto interior como exteriormente porque el proyecto de Santa Cruz implicaba enfrentar la anarquía reinante, la fuerte tendencia a la disgregación, las divisiones y las fragmentaciones políticas que caracterizaban al Perú, Bolivia y a toda América Latina durante esos años. Contra la Confederación estuvieron la clase alta peruana (especialmente la élite de la costa norte que no se identificaba con Bolivia ni con los intereses del Sur), los intereses regionales, los principales caudillos de la época y además por supuesto Chile y Argentina.

Así terminó aquella triste jornada para el Perú y Bolivia, en la cual peruanos lucharon contra peruanos por la causa de Chile. Cuarenta y cuatro años después, debían pasar por ese mismo campo de batalla de Yungay, camino a Huamachuco, los últimos batallones peruanos resistentes a la ocupación chilena en un supremo gesto para salvar a su patria.

Esos son solo fragmentos del articulo completo. Si desean pueden verlo aquí.